lunes, 8 de febrero de 2010
lunes, 1 de febrero de 2010
Ya actualicé el trabajo al texto de la ley 8037 (actualización que pude hacer gracias a que Jaime Velert, más generoso que el legislador, me indicó qué artículos se modificaban respecto de las versiones de las leyes 7942, 7962 y 7974).
De todos modos, el trabajo sigue estando "en construcción", abierto a cualquier sugerencia u observación.
Otra: por un problema operativo con el web hosting (hosting que un amigo me provee, gratis y de onda) no puedo subirlo aún. Espero que sea pronto. De todos modos, el que lo necesite puede pedirlo por mail (offace@gmail.com).
Por último: para facilitar las cosas, ahora he dejado el archivo en Word. Al momento de la impresión, evalúen la posibilidad de imprimirlo como libro (Imprimir/Opciones: pestaña "Acabado", comando: "Diseño de libros"). Yo lo hice y quedó bastante bien; la letra es un un poco chica, pero, una vez encuadernado, el Código es mucho más manejable.
martes, 8 de septiembre de 2009
Noticia sobre el Código
AdC
lunes, 8 de junio de 2009
Nuevo Código Procesal
Aclaraciones sobre el trabajo basado en el CPC
Empecé este trabajo para mí, con el propósito de empezar a captar la reforma. Luego surgió la posibilidad de publicarlo, lo que me hizo variar el formato. Finalmente la publicación en papel no fructificó, lo que, como digo, me ha llevado a publicarlo por esta vía. De todos modos, la versión electrónica tiene una ventaja: el Código ya ha sido reformado dos veces; imagino que habrá otras reformas y supongo que este proceso de acomodamiento puede llevar un buen tiempo. La ventaja es, entonces, la flexibilidad, porque es relativamente sencillo ir arreglando el archivo a medida que las reformas se suceden –lo que, sí, me comprometo a hacer.
Como digo en la Introducción, esta obra carece de mayores pretensiones. Tiene más de artesanal que de jurídico, ya que no incluye opiniones sobre la reforma. Es una comparación del texto nuevo con el anterior, lo que, por supuesto, requiere de una previa concordancia entre los números de artículos. También incluí una serie de notas a pie de página. Las notas tienen finalidad diversa: resaltar algún aspecto importante de la reforma, destacar que un artículo carece de correlato en el Código anterior o que ha sido eliminado del nuevo, explicar que cierto artículo se mueve a tal lugar, etc. Entonces, el lector encontrará: 1) concordancias numéricas; 2) comparación entre el texto nuevo y el anterior (cuyas semejanzas y diferencias se marcan tipográficamente); 3) las notas.
La ventaja del trabajo es que tiene los dos Códigos. Sus desventajas, que es largo y que la superposición de los dos cuerpos complica a veces la lectura. Considero, por eso, que su utilidad es limitada: 1) Por empezar, no lo recomiendo a los estudiantes de Derecho Procesal. Ellos sacarán más provecho de una versión limpia del nuevo Código. 2) En cambio, supongo que será útil para el resto: los que ya conocen el viejo Código y han de tomarlo como forzoso punto de partida. Sin embargo, también creo que la utilidad estará limitada a los primeros tiempos, al lapso de adaptación al nuevo Código.
Instrucciones para bajar el archivo
Deben hacer clic en el vínculo de debajo. Tengan paciencia, el archivo demora un poco en cargarse. Está en PDF, así que lo abre directamente el Acrobat. Supongo que si no tienen el Acrobat en sus máquinas, se les dará la opción de descargar el programa. Ya en el archivo, les conviene guardar una copia en sus equipos (comando "Archivo"/"Guardar como"). Después verán si vale la pena imprimirlo.
Bueno, eso, espero que les sirva... Ah, una última cosa: el trabajo está en construcción, así que comentarios y sugerencias serán bienvenidos.
Libro "Honorarios"
Aquí encontrarán el libro de honorarios (Honorarios de abogados - Ley 2150 comentada), que publicó la Editorial de la Universidad Nacional de San Juan). Está agotado, y por eso no hay problema en que lo suba. Hace tiempo que tengo intenciones de armar una segunda edición: nunca me hago tiempo. Pero ahora se modificaron algunos artículos de la Ley, así que va llegando la hora.
Instrucciones para bajar el archivo
Las instrucciones son las mismas que en el caso del Código: deben hacer clic en el vínculo de abajo. Tengan paciencia, porque demora un poco en cargarse. El archivo está en PDF, así que se abre el Acrobat y ahí aparece. Ya en el archivo, guarden una copia en sus equipos; luego, desde el mismo Acrobat, podrán imprimirlo.
Trabajo sobre Audiencia Preliminar
Instrucciones para bajar el archivo
Iguales que para los otros archivos: a) hagan clic en el vínculo de abajo; b) tengan paciencia (demora un poco en cargarse); c) cuando se abre el Acrobat y el archivo se carga, pueden guardar una copia en sus equipos y luego imprimirlo.
BAJAR EL TRABAJO
Trastienda literaria (Lo viste en las noticias)
Lo viste en las noticias
Voy por el fin de semana. Paseo por la Peatonal Sarmiento, recordando viejos tiempos. Compro Ñ. Me siento en la vereda de un café, no en el de la esquina de San Martín sino un poco más allá. Pido un cortado. Oteo el horizonte femenino.
–¡Pablito! –dice alguien, al rato.
Es Lalo, viejo compañero de aventuras. Tiempo, décadas, que no nos vemos.
Se sienta y pide una coca. Hablamos de bueyes y del resto de las cosas que hemos ido perdiendo. En un momento, le recuerdo a Little Nemo, a los primeros años del Expreso y la idea de irnos al Bolsón. Entrecierra los ojos, me mira fijo por un instante y larga un suspiro. Después, por lo bajo, empieza a cantar:
Recoge tus cosas, y largo deaquí, en nombre de Cristo, no quieras seguir, si nadie me acepta, okey ya me iré, estoyes perando, que llegue mi tren... La lalalalá, lalalalá...
Cuando termina, da un sorbo a la coca, se incorpora del respaldo y dice:
–Vos sabés que lo mataba, ¿eh?
–¿A quién? ¿Quién?
Se masajea la frente y cuenta la historia:
–Y fue medio culpa mía. ¿Te acordás de mi viejo, el tano? –Asiento con la cabeza y él sigue–: Era fatal, vos sabés, obsesivo de su laburo, ahí en la Estación, medio... no, no, bruto, directamente; para él, yo tenía que estudiar, nada más; no quería saber nada con el rock ni con el pelo largo. Yo no le encontraba la vuelta. Al principio, no sé si te acordás, ni a los recitales de Altablanca podía ir. Se me ocurrió... en fin. Viste esa canción, Bienvenidos al tren. Le dije que Charly era hijo de un ferroviario, que era una especie de homenaje, qué se yo. Le grabé un cassette con ese y otros temas, y se empezó a interesar. A los días, estaba dale que dale con el cassette, loco estaba. Yo, te imaginás, gloria: recitales, pelito, todo.
Una promotora se acerca a la mesa y deja un folleto de una bebida energizante. Lalo sigue contando:
–Y yo... le fui creando... así como una –junta las yemas de los dedos de las dos manos– relación entre lo ferroviario y el rock nacional, pero, te diría, centrado en Charly. Estaba atento, y cada vez que aparecía algo, se lo grababa, y le hacía el verso, ya era más bien para conformarlo, para seguir con la historia, ¿entendés? Así le conseguí Toma dos Blues, también de Sui, que tiene un tren por ahí. Otro, a ver, dejame que piense...
Unos segundos después, dice:
–Sí –y canta–: Bienvenidos a la ruuta perdedoora... Ése era de
Lalo termina la coca, y mirando hacia arriba, como para el edificio de Citibank, sigue contando:
–El tema es que, como es de bueno, puede ser... mala gente. Y justo a Charly, nada menos que a él (ya terminaba el recital ahí en el Malvinas, yo lo había llevado al tano para distraerlo), se le ocurre hacer No voy en tren, voy en avión. ¿Podés imaginarte al tano? A la salida caminábamos. Iba con una cara de orto... Pero te juro que no lo vi venir. A la mañana del otro día, yo estaba todavía en la cama, escucho que dice, voy a matar a un traidor y la puerta de calle que se cierra. Me entra por un oído, viste, cuando uno está medio dormido. Recién al rato me avivo. Como loco me visto. Veo que se ha ido en la bici. Salgo. Busco un taxi. No encuentro. Me largo a correr. Pero son como treinta cuadras, ¿te ubicás?, a la quinta tiro los bofes. ¿Qué hago, qué hago? Vos sabés, yo nunca he sido religioso, no creo, no creía en nada. Pero, ¿qué iba a hacer? Me pongo a rezar...
Baja la vista y me mira a los ojos. Niega con la cabeza y se muerde los labios. Sigue:
–¿Y a quién invoco? –sonríe apenas y se rasca la mejilla– al Gurú Maharaji, qué sé yo, no me preguntés por qué... estaba mezclado con el rock, no sé.
Se detiene, inclina la cabeza a un lado y agranda los ojos:
–Te imaginás... yo haciendo las últimas cuadras, corriendo de nuevo, con el corazón a full, diciendo, Salvalo. Salvalo. Salvalo.
–¿Y?
Lalo resopla.
–Lo salvó, nomás, el Gurú.
Levanta los hombros, agarra el vaso vacío, y después de un instante dice:
–Fue y le puso una pileta abajo. Lo viste en las noticias. Seguro.

